viernes, 13 de noviembre de 2015

Dejando el tabaco

Beneficios a corto plazo

Después de 20 minutos:
* La presión arterial y el pulso vuelven a su nivel normal
* La temperatura de las manos y pies regresan a su nivel normal

Después de 8 horas:
* La concentración de monóxido de carbono en la sangre, desciende a su nivel normal
* La concentración de óxigeno en la sangre se estabiliza

Después de 24 horas:
* La probabilidad de sufrir un ataque cardiaco empieza a disminuir

Después de 48 horas:
* Las terminaciones nerviosas comienzan a crecer nuevamente
* Los olores y sabores se comienzan a distinguir mejor

A mediano plazo

De 2 semanas a 3 meses:
* La circulación sanguínea mejora
* La función pulmonar aumenta hasta en un 30%
* Disminuyen molestias en la garganta

De 1 a 9 meses:
* Se reducen padecimientos como: tos, congestión nasal, el cansancio y la disnea (dificultad para respirar)
* Los pulmones se comienzan a regenerar, por lo que mejora el funcionamiento de la mucosa, la limpieza de los pulmones y se reducen las infecciones
* Disminuyen las infecciones y malestares en la garganta, así como el dolor de cabeza

A largo plazo

Después de 1 año:
* El riesgo de sufrir una enfermedad del corazón, se reduce a la mitad.

Después de 5 años:
* La posibilidad de padecer cáncer de pulmón disminuye a la mitad
* El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es igual a la de un no fumador
* El riesgo de padecer cáncer en la boca, garganta, esófago, vejiga, riñón y páncreas baja
* Además, si se padece una enfermedad crónica como diabetes, asma o insuficiencia renal, dejar de fumar mejora extraordinariamente la salud
Fumar afecta la economía del fumador, así como su actividad física y social.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Consejos sobre cómo dejar de fumar

Hay muchas maneras de dejar de fumar y recursos para ayudarle. Los miembros de la familia, los amigos y los compañeros de trabajo pueden servir de apoyo, pero para tener éxito, usted tiene que tener el deseo de dejar de fumar.
La mayoría de las personas que han sido capaces de dejar de fumar exitosamente hicieron al menos un intento infructuoso en el pasado. Trate de no ver los intentos pasados por dejar de fumar como fracasos, sino más bien como experiencias de aprendizaje.
Dejar de fumar o dejar de usar el tabaco que no se fuma es difícil, pero cualquiera puede hacerlo.
Conozca los síntomas que se deben esperar cuando usted deja de consumir tabaco. Los síntomas comunes abarcan:
    * Un intenso deseo de nicotina.
    * Ansiedad, tensión, inquietud, frustración o impaciencia.
    * Dificultad para concentrarse.
    * Somnolencia o problemas para dormir.
    * Dolores de cabeza.
    * Incremento del apetito y aumento de peso.
    * Irritabilidad o depresión.
La gravedad de los síntomas depende de por cuánto tiempo usted fumó. La cantidad de cigarrillos que fumaba al día también juega un papel.
¿SE SIENTE LISTO PARA DEJAR DE FUMAR?
Primero fije la fecha para comenzar y deje de fumar por completo ese día. Antes de esa fecha, usted puede comenzar a reducir el consumo de cigarrillo, pero recuerde que no existe un nivel seguro de consumo de tabaco. 
Haga una lista de las razones por las cuales usted quiere dejar el tabaco. Incluya los beneficios tanto a corto como a largo plazo.
Identifique los momentos en que tiene mayor probabilidad de fumar. Por ejemplo, ¿Tiende a fumar cuando está estresado? ¿Cuando sale en las noches con amigos? ¿Cuando está tomando café o alcohol? ¿Cuando está aburrido? ¿Cuando está conduciendo? ¿Inmediatamente después de una comida o de tener relaciones sexuales? ¿Durante un descanso en el trabajo? ¿Mientras está viendo televisión o jugando cartas? ¿Cuando está con otros fumadores?
Comunique a todos sus amigos, familia y compañeros de trabajo su plan para dejar de fumar y la fecha para empezar. Puede ayudar el hecho de que ellos sepan por lo que usted va a pasar, sobre todo cuando usted esté malhumorado.
Deshágase de todos los cigarrillos justo antes de la fecha en la que va a dejar de fumar y limpie todo lo que tenga olor a humo, como prendas de vestir y muebles.
HAGA UN PLAN
Haga un plan de lo que va a hacer en lugar de fumar en esos momentos en que hay mayor probabilidad de hacerlo.
Sea lo más específico posible. Por ejemplo, tome té en lugar de café, ya que es posible que el té no desencadene el deseo por un cigarrillo, o dé un paseo cuando se sienta estresado.
Retire los ceniceros y cigarrillos del automóvil y en su lugar coloque galletas o confites duros. Finja que fuma utilizando una paja en la boca.
Encuentre actividades que le ocupen las manos y la mente, pero que no sean agotadoras ni engordadoras. Los juegos de computadora, solitario, tejer, coser y hacer crucigramas pueden ayudar.
Si usted normalmente fuma después de comer, encuentre otras formas de finalizar una comida. Coloque un cassette o un CD, coma un pedazo de fruta, levántese y haga una llamada o dé un paseo caminando (una buena distracción que también quema calorías).
CAMBIE SU ESTILO DE VIDA
Haga otros cambios en su estilo de vida. Cambie su horario y hábitos diarios. Coma a horas diferentes o consuma varias comidas pequeñas en lugar de tres grandes. Siéntese en una silla diferente o incluso en un cuarto diferente.
Satisfaga sus hábitos orales en formas diferentes. Coma apio u otro refrigerio bajo en calorías. Mastique goma de mascar sin azúcar o chupe una rama de canela.
Vaya a lugares públicos y restaurantes donde fumar esté prohibido o restringido.
Consuma las comidas regulares y no coma demasiadas golosinas ni alimentos dulces.
Haga más ejercicio. Camine o monte en bicicleta. El ejercicio le ayuda a aliviar las ganas de fumar.
ESTABLEZCA ALGUNAS METAS
Establezca metas para dejar de fumar a corto plazo y recompénsese cuando las logre. Todos los días, ponga en un frasco el dinero que normalmente gasta en cigarrillos. Luego compre algo que le guste.
Trate de no pensar en todos los días por delante en los que necesitará abstenerse de fumar. Tome las cosas un día a la vez.
Incluso una fumada o un cigarrillo harán que el deseo por más cigarrillos sea más fuerte. Sin embargo, es normal cometer errores. Aunque fume un cigarrillo, no necesita fumar el próximo.
OTROS CONSEJOS
Vincúlese a un programa para dejar de fumar. Los hospitales, secretarías de salud, centros comunitarios y lugares de trabajo frecuentemente ofrecen programas. Aprenda autohipnosis u otras técnicas. 
Pregúntele al médico sobre medicamentos que le pueden ayudar a dejar la nicotina y el tabaco y evitar que recaiga.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Tabaquismo, muertes evitables

El tabaquismo es una de las principales fuentes de muertes en exceso evitables, y la principal causa de gastos de bolsillo y catastróficos en salud; en este rubro sólo los accidentes superan en consecuencias económicas al gasto que se destina por parte de las instituciones de salud para la atención de quienes enferman por el consumo de tabaco, aunque las pérdidas en vidas humanas son mucho más elevadas entre quienes padecen la adicción a la nicotina del tabaco.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo es considerado ya como una epidemia mundial, que mata cada año alrededor de seis millones de personas, de las cuales, alrededor de 10% son no fumadores, es decir, se trata de personas expuestas al humo ajeno.
Según el organismo citado, de no revertirse las tendencias, la proyección presentada en mayo del 2014 muestra que la epidemia del tabaco matará a más de 8 millones de personas anuales, al menos hasta el 2030, es decir, cerca de 130 millones de seres humanos que perderán la vida como consecuencia del uso y abuso del tabaco.
Un dato de suma relevancia aportado por la OMS es el relativo a que en el mundo, alrededor de 700 millones de niñas y niños —casi la mitad del total de las y los menores de 18 años que había en el planeta en el año 2000 — están expuestos cotidianamente al humo del tabaco, lo cual pone en elevados niveles de riesgo su salud.
  • Grandes cifras

De acuerdo con diversas fuentes, el costo aproximado de la atención médica anual que se registra en México para la atención de las afecciones originadas por fumar es de aproximadamente 80 mil 500 millones de pesos, un monto que equivaldría al doble de lo que anualmente se invierte en un programa como el hoy denominado Prospera, antes Oportunidades.
Asimismo, debe considerarse que de acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Gasto en los Hogares (Engasto 2014), en nuestro país cada persona fumadora gasta en promedio una suma aproximada de cinco mil 200 pesos en la compra de cigarrillos.
Por su parte, el Conadic estima que en nuestro país, cada una de las personas que es identificada como fumadora activa, consume, también como promedio anual, siete cigarrillos al día, es decir, un aproximado de 127 cajetillas de 20 cigarros cada una, al año.
Se estima también que en México hay alrededor de 11 millones de personas que son “fumadoras pasivas” es decir, seres expuestos al humo del cigarro que consumen sus familiares y que les genera afecciones que van desde las más leves, hasta problemas crónicos como el asma, diversos cuadros de bronquitis y afecciones respiratorias agudas, hasta diversos tipos de cáncer.
Tendencias peligrosas
Según datos de la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, hay tres clasificaciones de acuerdo con el estatus de consumo de tabaco actual o pasado de las personas: a) fumadores activos, es decir aquellas personas que declaran haber fumado en el último año; b) exfumadores, es decir, personas que han fumado alguna vez en la vida pero que han dejado de fumar hace más de un año, y c) nunca fumadores.
Respecto de los primeros, la Enadic estima en 21.7% la prevalencia global de fumadores activos, es decir, 17.3 millones de personas que tienen entre 12 y 65 años que han fumado al menos un cigarro en el último año de aplicación de la encuesta.
Cabe decir que entre los hombres la prevalencia es mayor que entre las mujeres pues al desagregar la información por sexo, se encuentra que el 31.4% de los hombres en el grupo de edad señalado son fumadores activos, mientras que entre las mujeres la prevalencia es de 12.6%.
Estas cifras implican que de los 17.3 millones de personas fumadoras en el país, 12 millones son hombres y 5.3 millones son mujeres.
Hay además un 26.4% de quienes tienen entre 12 y 65 años de edad que declaran ser exfumadores; mientras que el 51.9% de la población en el grupo de edad declara nunca haber fumado.
Analizado por regiones, el tabaquismo muestra una presencia mayor en el Distrito Federal, en donde tres de cada 10 personas entre los 12 y los 65 años de edad fuman.
Le sigue la región occidental (Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco, Colima y Nayarit), en la cual una de cada cuatro personas en el grupo de edad, declara ser fumador activo; mientras que en tercer lugar aparece la región nororiental (Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí) con una prevalencia de 24.6%.
Una enorme mortandad
El estudio titulado La economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México, señala que la mortalidad prematura atribuible al consumo del tabaco oscila entre las 25 mil y las 60 mil defunciones, en función de qué indicadores y factores de enfermedad sean considerados.
En esta consideración, es pertinente decir que de acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística, entre los años 2003 y 2012 se ha registrado un total de 5.33 millones de defunciones en el país; de éstas, 702 mil 909 tuvieron como causa algún tipo de cáncer, y entre ellas,  247 mil están asociadas directamente a tipos de cáncer cuyos factores de riesgo están relacionadas al consumo del tabaco.
Por ejemplo, el promedio anual de defunciones por tumores malignos del labio, la cavidad bucal y la laringe es de 959; el promedio anual de fallecimientos por tumor maligno del esófago es de 908; el de tumor maligno de laringe es de 813 casos anuales; mientras que el de pulmón, tráquea y bronquios asciende a seis mil 758 casos anuales.
A lo anterior debe agregarse la consideración relativa al elevado número de fallecimientos por enfermedades respiratorias, de las cuales, las y los expertos estiman que alrededor de 30% están asociadas al consumo y el abuso en el consumo del tabaco.
En ese sentido, destaca que el INEGI tiene un registro de 453 mil 268 defunciones entre el 2003 y el 2012, por enfermedades respiratorias agudas, de tal forma que, de acuerdo con las estimaciones disponibles, 135 mil 980 de esos decesos estarían de algún modo asociados al tabaquismo, es decir, un promedio anual de casi mil 400 casos anuales.
¿Qué hacer?
A nivel mundial hay un conjunto de medidas que, asociadas a intensivas campañas de prevención, han mostrado eficacia en la reducción del tabaquismo. El citado estudio de la Economía del tabaco y los impuestos al tabaco en México, coordinado por Hana Ross, Hugh Waters y Belén Sáenz de Miera, destaca los siguientes:
1)Aumentar sustancialmente los impuestos al tabaco, para llegar al 75% del precio de venta.
2)Aumentar la dependencia de los impuestos específicos al tabaco por sobre los impuestos ad valorem.
3)Ajustar los impuestos específicos en forma ascendente de acuerdo con la inflación
Según el estudio antes citado “el aumento del componente específico del impuesto al consumo a 20 pesos por cajetilla de cigarrillos incrementaría el impuesto total, con Impuesto al Valor Agregado (IVA) incluido, a 75% del precio de venta al público, prevendría casi 1 millón de muertes (en los próximos años) y generaría ingresos fiscales de más de 41 mil millones de pesos en 2013”.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Venta de Productos de Tabaco alrededor de las Escuelas Secundarias en México

Esta investigación muestra que el 63 por ciento de los puntos de venta cercanos a las escuelas secundarias mexicanas venden cigarros, lo que podría atraer a los jovenes a fumar. La hoja de resumen incluye datos sobre la promocion y publicidad en tiendas, la venta de 
 Antecedentes 
Con la implementación de nuevas regulaciones que prohiben la publicidad y promoción, la industria del tabaco ha orientado sus recursos para fortalecer
la mercadotécnia en los puntos de venta (POS).1-5 Los jóvenes son la población “blanco,” particularmente por la susceptibilidad a este tipo de mercadeo, que se ha difundido ampliamente entre los adolescentes de los Estados Unidos. Sin embargo, hay muy poca evidencia en los países de bajos y medianos ingresos. 
Métodos 
Los observadores fueron entrenados y estandarizados en la identificación y caracterización de la publicidad, promoción y venta de los productos de tabaco en los puntos de venta (fijos y puestos de calle). Se realizó un muestreo aleatorio estratificado según la densidad de puntos de venta y el nivel socioeconómico, seleccionando 20 escuelas secundarias en tres grandes ciudades de México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey). Se evaluaron todos los puntos de venta (fijos y puestos de calle) localizados en un radio de 300 metros alrededor de cada escuela. La recolección de datos se realizó durante los meses de Noviembre a Diciembre de 2014. Los observadores entrenados visitaron un total de 1,417 puntos de venta; de estos, 852 puntos de venta fijos y 45 puestos de calle vendían cigarros. Más de la mitad de los puntos de venta fijos eran pequeñas tiendas comunmente denominadas tiendas de abarrotes. 
Conclusiones 
Encontramos que los cigarros se vendían en la mayoría de puntos de venta fijos
y en los puestos de calle alrededor de las escuelas secundarias. La mayoría de los puntos de venta fijos vendían cigarros sueltos, lo cual es una actividad ilegal. La promoción y la publicidad exterior se observó muy rara vez, pero las promociones al interior se observaron en el 12 a 46 por ciento de las tiendas, dependiendo de la ciudad de estudio. Pocas tiendas tenían letreros de prohibición de venta de tabaco a menores. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El Tabaquismo como epidemia, una constante oportunidad de trabajar y concientizar.

Los programas contra el tabaquismo, constituyen una guía y un compromiso para el trabajo, un avance en la formulación de respuestas integrales, e iniciativas propuestas por numerosas instituciones y organizaciones públicas, sociales y privadas. Lo anterior con el fin de ofrecer a la población alternativas accesibles de atención a los fumadores y con el propósito, de contribuir a conservar y mejorar el estado de salud de la población. Además el avance de la epidemia del tabaquismo, ha contribuido a plantear el desarrollo de acciones estratégicas en el ámbito legislativo, preventivo, de tratamiento y rehabilitación, así como en el área de investigación y participación comunitaria en el ámbito nacional.

En el ámbito internacional, este tipo de esfuerzos se suma a las acciones para el control del tabaquismo que a emprendido la Organización Mundial de la Salud y que contribuye a dar cumplimiento a los compromisos que suscribió México durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en junio de 1998 y en la X Conferencia Mundial sobre el Tabaco y Salud, realizada en China en 1997.

domingo, 1 de noviembre de 2015

La problemática sobre el tabaquismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que el hábito de fumar cigarrillos es causa directa o indirectamente de cerca de cuatro millones de muertes al año en todo el mundo, de las cuales la tercera parte ocurre en naciones en desarrollo. Se reconoce que el tabaquismo es una entidad clínica definida como adicción a la nicotina del tabaco, se manifiesta a través de dependencia, tolerancia y síndrome de abstinencia y en el individuo, se expresa por la necesidad compulsiva de consumir tabaco y la dificultad para abandonarlo; constituye una forma de dependencia como la que se evidencia en otras adicciones.

En México se cuenta con diversas fuentes de información sobre la situación de las adicciones, por ejemplo, encuestas, investigaciones y sistemas de reporte, en los cuales, se argumenta la asociación entre el consumo de tabaco y alcohol, y la predisposición de usar otras drogas.

La Encuesta Nacional sobre Adicciones realizada en México durante el año de 1998, señala que el 27.7% de la población entre 12 y 65 años es fumadora lo que represento en 1998 a mas de 13 millones de habitantes. Haciendo hincapié, que el grupo de edad con mayor prevalencia de tabaquismo fue el de 18 a 29 años. Destacando al mismo tiempo, que alrededor de un 10% de los adolescentes de la población general es fumador. Por otra parte reveló que un 61.4% de los fumadores adolescentes reportó haberse iniciado en el consumo antes de los 18 años de edad, con una distribución por rango de 15 a 17 años el 39.7%, 11 a 14 años el 19.6% y menor de los 10 años el 2.1%

El tabaquismo en México se asocia estrechamente con los principales indicadores de morbilidad y mortalidad, que atañe a enfermedades cardiovasculares, pulmonares y diversos canceres, por lo que constituye en un importante problema de salud pública en nuestro país, tanto por su aspecto invalidante como por su elevada letalidad.

sábado, 31 de octubre de 2015

México y su estrategia institucional contra el tabaquismo: SSA-CONADIC

El campo de la atención preventiva y curativa, el tabaquismo tiene relativamente pocos años de establecido en México. Es en 1984, que por primera vez la Ley General de Salud considero las adicciones, farmacodependencia, alcoholismo y tabaquismo como un problema de salubridad general. Este esquema normativo dio lugar a la creación en la Secretaría de Salud (SSA), del Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC) el 8 de julio de 1986 cuyos objetivos son promover y apoyar las acciones de los sectores publico, social y privado encaminadas en prevenir y combatir los problemas de salud pública causados por las adicciones, así como proponer y evaluar los Programas Nacionales contra el Alcoholismo y el Abuso de Bebidas Alcohólicas, el Tabaquismo y la Farmacodependencia.

El programa contra el tabaquismo de 1986, elaborado con el consenso de los representantes de los diversos sectores que conforman el Comité Técnico en la materia, se orientó específicamente al análisis de los aspectos de la salud, educación, investigación y legislación en este campo, con base en las primeras aproximaciones epidemiológicas y clínicas existentes en el país. Planteó amplias líneas estratégicas orientadas a la prevención, la atención de la salud, la legislación y la investigación conforme al modelo del agente, el huésped y el medio ambiente. 

Para 1992, avances en estas líneas de trabajo constituyeron ser el fundamento para que el programa contra el tabaquismo fuera actualizado, contando, una vez mas, con la participación activa de mas instituciones. Sin embargo, no se contó con mecanismos específicos para llevar a cabo el seguimiento y evaluación de los compromisos establecidos por las instituciones participantes. 

En 1993, la Dirección General de Epidemiología realiza la segunda Encuesta Nacional de Adicciones, que sirvió de base para conocer las tendencias del tabaquismo y fundamentar el establecimiento de nuevas prioridades en cuanto a la forma de otorgar servicios de atención a este fenómeno o situación que por sus dimensiones, formaba parte de los ya principales problemas de salud pública en el país. Sin embargo la prevalencia detectada en hogares urbanos señalo que alrededor de la cuarta parte de la población había consumido tabaco "alguna vez en su vida", lo que permitió estimar mas de diez millones de usuarios. Tales resultados probaron que a pesar de las acciones emprendidas, el consumo de tabaco se mantenía elevado, particularmente entre los adolescentes, las mujeres jóvenes y los grupos urbanos de ingresos estables. 

Es 1997 cuando la SSA, a través de la Subsecretaría de Prevención y Control de Enfermedades, instituyó el Programa para la Prevención y Control de Adicciones, a cargo del CONADIC, como uno de sus programas prioritarios buscando fortalecer, ampliar la cobertura y aumentar el impacto en el ámbito nacional. Todo ello con el fin de cumplimiento con el Programa de Reforma del Sector Salud 1995 – 2000. De igual manera se emitió el Reglamento sobre Consumo de Tabaco para hacer efectivas las disposiciones del Artículo 188 de la Ley General de Salud, que se refiere a la prohibición de fumar en instalaciones del Gobierno Federal, del Sistema Nacional de Salud y entidades que prestan servicios de nivel federal.