sábado, 17 de octubre de 2015

¿Por qué fumar reduce la ansiedad?

Muchas personas recurren al cigarro porque dicen que aunque saben del daño que provocan en su salud los hace sentir mejor, pero este bienestar obedece a que fumar reduce la ansiedad, pero ¿por qué ocurre esto? Científicos de la Universidad Commonwealth de Virginia se dieron a la tarea de analizar el proceso cerebral responsable para manipularlo y mejorar las terapias contra la adicción.

La investigación de Anderson Shawn y Darlene Brunzell publicada en la revista PLoS ONE utilizó un modelo animal para probar qué receptores cerebrales determinaban la reducción de ansiedad bajo el efecto de la nicotina, hasta que encontraron que el responsable era el denominado subunidad beta2 sensible a la nicotina, que se bloqueaba y abría el paso en el cerebro a la sustancia para reducir la ansiedad.
Los científicos del departamento de farmacología y toxicología bloquearon el receptor para reducir la ansiedad con una dosis más baja de nicotina en el cerebro para cerrar la entrada  y provocaban el mismo efecto que fumar.

“La nicotina actúa como una llave que abre los receptores a esta sustancia en el cerebro. Normalmente esa llave abre el receptor, pero si bloqueamos primero la cerradura la nicotina no podrá actuar. Nuestros hallazgos sugieren que la nicotina en dosis bajas puede bloquear un subtipo específico de receptor de apertura que es importante para regular el comportamiento de la ansiedad", dijo Brunzell y agregó que la ansiedad es una de las principales razones por qué la gente recaía en el hábito de fumar.
Brunzell y sus colegas están realizando más estudios que se espera sean de utilidad para identificar qué áreas del cerebro regulan los efectos ansiolíticos de la nicotina. Su investigación se centra en el uso de estrategias genéticas, que están tratando de determinar la estructura molecular específica de la composición de los receptores nicotínicos que regulan la ansiedad.

Según Brunzell, desde una perspectiva terapéutica será important descubrir si el bloqueo de la subunidad beta2 contiene receptores nicotínicos que alivien la ansiedad en los fumadores.

“La comprensión de cómo se combina la nicotina con otras subunidades beta 2 para formar los receptores críticos que regulan la ansiedad podría llevar a terapias selectivas con menos efectos secundarios", dijo Brunzell a la Universidad Commonwealth Virginia, quien difundió el comunicado.

miércoles, 14 de octubre de 2015

¿La nicotina es adictiva?

Sí. La mayoría de los fumadores utilizan el tabaco regularmente porque están adictos a la nicotina. La adicción se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de la droga, a pesar de las consecuencias negativas para la salud. Está bien documentado que la mayoría de los fumadores consideran el uso del tabaco un hábito dañino y expresan el deseo de reducir o descontinuar su uso. Cada año casi 35 millones de fumadores tratan de romper el hábito, pero desgraciadamente, más del 85 por ciento de los que tratan de dejar el hábito sin ayuda recaen, la mayoría en una semana.
Las investigaciones han demostrado que la nicotina aumenta los niveles de dopamina en los circuitos de gratificación. Esta reacción es similar a la que se ve con otras drogas de abuso y se cree que es la causa de las sensaciones placenteras que sienten muchos fumadores. Para muchos de los consumidores de tabaco, los cambios a largo plazo en el cerebro inducidos por la exposición crónica a la nicotina resultan en la adicción a la misma.
Las propiedades farmacocinéticas de la nicotina también aumentan el potencial para su abuso. Cuando se fuma un cigarrillo, hay una distribución rápida de la nicotina al cerebro, llegando la nicotina a su nivel máximo en los primeros 10 segundos de haber sido inhalada. Sin embargo, los efectos agudos de la nicotina se disipan rápidamente en conjunto con las sensaciones de gratificación asociadas, lo que hace que el fumador continúe dosificándose repetidamente a lo largo del día para mantener los efectos placenteros de la droga y evitar el síndrome de abstinencia.
Entre los síntomas del síndrome de abstinencia de la nicotina se encuentran la irritabilidad, los deseos vehementes por la droga (“cravings”), un déficit cognitivo y de atención, las perturbaciones en el sueño y el aumento del apetito. Estos síntomas pueden comenzar a las pocas horas después de haber fumado el último cigarrillo, haciendo que las personas vuelvan a fumar. Los síntomas llegan a su punto máximo en los primeros días después de haber dejado el cigarrillo y se pueden aplacar en unas pocas semanas. Sin embargo, para algunas personas los síntomas pueden durar meses.
Mientras que el síndrome de abstinencia está relacionado con los efectos farmacológicos de la nicotina, muchos factores conductuales también pueden afectar la severidad de los síntomas de abstinencia. Para algunas personas, el hecho de sentir, oler o mirar un cigarrillo, así como el rito de obtener, manipular, encender y fumar el cigarrillo, están asociados con los efectos placenteros de fumar y pueden empeorar los síntomas del síndrome de abstinencia o exacerbar los deseos por fumar. Aunque las terapias de reemplazo de la nicotina como el chicle o goma de mascar, los parches o los inhaladores, pueden aliviar los aspectos farmacológicos del síndrome de abstinencia, a menudo los deseos por el cigarrillo perduran. Mientras tanto, las terapias conductuales ayudan a los fumadores a identificar los factores ambientales que inducen el deseo poderoso (“cravings”) por el cigarrillo de manera que puedan emplear estrategias para prevenir o mitigar los deseos.


viernes, 9 de octubre de 2015

Alquitrán en el tabaco

Los carcinógenos son los componentes del humo del tabaco relacionados con la aparición de los diversos cánceres asociados al hábito tabáquico e incluyen un gran número de sustancias contenidas básicamente en fase de partículas, y más concretamente en el alquitrán.
Del grupo de sustancias con actividad carcinogénica contenidas en el humo del tabaco, las mejor estudiadas son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), el formaldehido-acetaldehido, las nitrosaminas, los elementos radioactivos, el arsénico, los aditivos y contaminantes, y un grupo residual muy heterogéneo. Los HAP constituyen un grupo muy amplio de compuestos, sin duda el más directamente implicado ha sido el 3-4 benzopireno, tras los numerosos estudios experimentales llevados a cabo. Las nitrosaminas, tanto las volátiles como las no volátiles poseen una actividad carcinogénica reconocida.
En cuanto a los elementos radioactivos del tabaco, son muy numerosos, destacando especialmente el radio, torio, plomo-210, polonio-210, carbono-14 y potasio-40. Finalmente por lo que se refiere a los aditivos y contaminantes implicados, los mas importantes son los nitratos, insecticidas, humidificantes y modificadores del gusto.
En general se acepta que no suele haber nunca una única sustancia responsable del efecto carcinogénico, sino que son diversas las que actúan a través de distintos mecanismos fisiopatológicos. Todavía, desafortunadamente, no es enteramente posible identificar quiénes son los fumadores con mayor riesgo para desarrollar cáncer de pulmón.

Sin embargo es probable que el efecto del tabaco sea favorecido por factores dependientes del propio individuo y factores medioambientales. Lo que está claro es que mientras más tiempo haya estado fumando una persona, y mientras más paquetes de cigarrillos fume el día, mayor será el riesgo de padecer cáncer de pulmón.

jueves, 8 de octubre de 2015

Consumo de tabaco en México

     En base a datos y cifras se ha comprobado que el tabaco mata a más de la mitad de quienes lo consumen. Más de 5 millones son o han sido consumidores del producto, y más de 600 000 son no fumadores expuestos a humo de tabaco ajeno. A menos que se tomen medidas urgentes, la cifra anual de muertes podría ascender a más de 8 millones en 2030.
Casi el 80% de los mil millones de fumadores que hay en todo el mundo viven en países de ingresos bajos o medios, una de las principales causas de mortalidad, morbilidad y pobreza
     El tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar nunca el mundo. Cada seis segundos aproximadamente muere una persona a causa del tabaco, lo que representa una de cada 10 defunciones de adultos.
    Los consumidores de tabaco que mueren prematuramente privan a sus familias de ingresos, aumentan el costo de la atención sanitaria y dificultan el desarrollo económico.
     El tabaco causó cien millones de muertes en el siglo XX. Si se mantiene la tendencia actual, en el siglo XXI se registrarán hasta mil millones de muertes.
Si no se les pone freno, las muertes relacionadas con el tabaco aumentarán hasta más de ocho millones al año para 2030. Más del 80% de esas muertes se producirán en los países de ingresos bajos y medios.
     La secretaria de Salud federal, Mercedes Juan, aseguró que el consumo de tabaco en México ha crecido en la última década, al pasar de 20.8 por ciento a 21.7 %; sin embargo, durante este año no se prevé que aumenten los recursos que se destinan para combatir el problema, algo de lo que mencionó acerca del tema fue:
     "De acuerdo con la última encuesta sobre adicciones, México tiene más de 17 millones de fumadores activos, de los cuales 7.1 millones fuman diariamente (…) de 2002 a 2014 se logró disminuir, afortunadamente, la prevalencia de fumadores diarios de 36.2 por ciento a 31.4 por ciento; sin embargo, el porcentaje de fumadores activos se ha incrementado pasando de 20.8 por ciento a 21.7 por ciento", detalló durante el evento llevado a cabo para conmemorar el Día Mundial sin Tabaco.
     Fumar se relaciona también con enfermedades cardiacas, accidentes cerebro-vasculares, enfisema pulmonar y provoca la muerte de casi seis millones de personas.
Maureen Birmingham, representante en México de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), dijo por su parte que "desde las últimas décadas, el consumo del tabaco se asocia cada vez en edades más tempranas, las estrategias comerciales están enfocadas a mujeres y niños, esto en el país es muy preocupante".

     Explicó que este fenómeno se deriva a que la industria tabacalera busca "reemplazar a los adictos que pierde".

miércoles, 7 de octubre de 2015

Tabaco en la historia de México

Cuando los europeos descubrieron América, los indígenas americanos hacían uso del tabaco desde tiempo inmemorial. Sus adivinos y sacerdotes aspiraban el humo por la boca, con auxilio de un largo tubo, para pronosticar los resultados de alguna empresa. Por largo tiempo se le designó con el nombre de "petán", que le daban los naturales de Brasil: Petum latifolium.

Muchos viajeros europeos dan noticias de la costumbre de los nativos de fumar las hojas secas de tabaco y arrolladas, en las Antillas, la Florida, México y Brasil. Los indígenas utilizaban ciertos artilugios en forma de rollo de hojas o unos tubos a manera de pipas. Los nuevos moradores y los visitantes adoptaron así un hábito, que pronto llegó a generalizarse en forma universal.

Las semillas del tabaco fueron llevadas por fray Román Pane a España en 1518, por los portugueses a su madre patria y Japón en 1573, por el nuncio papal Próspero Santacroce Publicóla de Lisboa a Italia y por Walter Raleigh a Inglaterra en 1565. Jean Ni–cot de Villemain, embajador de Francia ante la corte portuguesa, envió en 1560 a la reina madre de su país, Catalina de Medici, esta hierba codiciada, cuyas virtudes medicinales había él comprobado. De este modo el empleo del tabaco se puso de moda en dicho país, gracias al ejemplo que daban la propia reina y el gran prior Francisco de Lorena. Por eso se dieron al vegetal los nombres de Nicotiana, hierba de la reina o hierba del Prior. El nombre botánico (Nicotiana tabacum) y el de su nefasto alcaloide(nicotina) provienen del apellido Nicot.
El uso del tabaco se difundió rápidamente por toda Europa. Baste recordar que los soldados de Carlos V fumaban después de la victoria de Mühlberg en contra de las tropas del elector de Sajonia, Juan Federico (1547). En algunos países, la propagación de la costumbre de fumar se enfrentó a serias dificultades, y los fumadores eran perseguidos o ridiculizados. Sin embargo, pese a todas las medidas constrictivas, el uso del tabaco se incrementó progresivamente hasta constituir su monopolio un manantial de riqueza para los gobiernos de España, Portugal, Inglaterra, etc.
En el México ya independiente –diciembre de 1839– la Sra. Calderón de la Barca, esposa del primer representante diplomático español ante el gobierno de la Repáblica Mexicana, escribió a propósito de una función teatral a la que le tocó asistir: "Fumaba todo el patio, fumaban las galerías, fumaban los palcos, fumaba el apuntador, de cuya concha salía una rizada espiral de humo, que daba a sus profecías un viso de oráculo deifico. La fuerza de la costumbre de fumar no podía ir más lejos". Y al relatar sus impresiones de una tarde en el paseo de Bucareli, se expresa así: "Suelen salir, a veces, espirales de humo de los carruajes –hay que advertirlo–de los más anticuados y de los de alquiler... ".
Había de esperar que, a través de los siglos, iba a imponerse una regla de vida fundamentada en la moderación. Pero, contrariamente a las previsiones optimistas formuladas a su tiempo por el padre Clavijero y la Sra. Calderón de la Barca, con el pasar de los años el uso del tabaco, lejos de menguar, ha ido acentuándose en todas las clases sociales. Añádase a esto que los efectos dañinos del humo sobre el organismo humano ahora están agravados por un sinnámero de agentes contaminantes ambientales. De ahí la alarma general de las autoridades sanitarias frente a la amenaza del tabaquismo y sus consecuencias. El uso del tabaco, que podía considerarse en el pasado como un fenómeno social inevitable, se ha vuelto hoy en día un temible amago para toda la sociedad: tanto para los que lo practican como para los que lo sufren "...et vetabitur semper et retinebitur" (...y siempre se prohibirá y siempre subsistirá).


sábado, 3 de octubre de 2015

Consumidores fumadores adolescentes en México

Recientemente, la Secretaría de Salud del D.F. informó que gracias a la ley antitabaco implementada hace unos años, los infartos al miocardio disminuyeron un 14% y los accidentes cerebrovasculares más del 15%. Y es que, según datos de la última encuesta sobre adicciones, en México hay alrededor de 17 millones de fumadores activos.
Armando Ahued, secretario de salud, menciona que a pesar de que dicha ley va avanzado y se está volviendo una cultura, el tabaquismo ha aumentado en los jóvenes, niños, mujeres y, sobre todo, adolescentes. Se estima que hay alrededor de 7.1 millones de fumadores de entre 12 y 17 años.
Por ello, la Secretaría de Salud sigue buscando estrategias para reducir los niveles en el consumo del tabaco. Asimismo, Ahued indicó que hay 32 centros de salud especializados en tabaquismo en los cuales se brinda atención gratuita a quienes desean dejar de fumar.

Hay más de 7.1 millones de jóvenes fumadores en el país

jueves, 1 de octubre de 2015

Consumo de tabaco en México

     En México se registran aproximadamente 44 mil al año decesos al año asociados al tabaquismo; es decir, entre 114 y 122 diarios, que podrían incrementarse de manera alarmante.
     En México existen 17.7 millones de fumadores, de los cuales 12.30% son niños y adolescentes, es el país más rezagado de la región latinoamericana en regulación de la venta y consumo de cigarros, dijo Matthew Myers, presidente de la Campaña niños libres de Tabaco.
     En nuestro país solo prohíbe fumar en espacios cerrados en nueve estados a través de legislaciones locales y carece de una Ley nacional similar al del resto de sus vecinos. “México fue uno de los principales países que adoptó etiquetado fuerte en las cajetillas de cigarrillos en el pasado y también hace algunos años incrementó el impuesto a estos productos, pero, de un tiempo a la fecha se quedó rezagado”, explicó el especialista.
     En el país cada fumador adulto consume 6.6 cigarros al día según la Encuesta Nacional de Adicciones, mientras que los adolescentes fuman 4.1.
     Según la Fundación Interamericana del Corazón Abierto, en el país apenas 50% de la superficie de la caja de cigarrillos cuenta con pictogramas y mensajes sanitarios, cuando la recomendación internacional es que sea 75 por ciento.




El consumo de tabaco en los adolescentes (personas de 10 a 19 años) fue definido como haber fumado 100 cigarros o más en la vida, mientras que en adultos (personas de 20 años o más) se definió como haber fumado 100 cigarros o más en la vida y fumar actualmente.

Las estimaciones de mortalidad se obtuvieron a partir de la base de datos de mortalidad de la Dirección General de Información en Salud (DGIS).